Dos meses aguantando

Cada día al entrar y al salir del trabajo un hombre me grita, silva e intenta conseguir un saludo por mi
parte. Como no lo consigue, llega a perseguirme o observarme (controlando de esta manera las entradas y salidas que hago de mi trabajo) desde su ventana.

Llevo aguantando esto más de dos meses. Ya no sé qué hacer. Además la calle está semi-vacía y no hay casi vigilancia.